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Notas Breves sobre la Iglesia Anglicana de
Chile
Historia
La presencia anglicana en Chile se remonta a los años
1830, con la llegada del capitán inglés Allen
Gardiner, quien tenía la visión de evangelizar
los indígenas en el sur. También por esa época,
las pequeñas pero influyentes comunidades británicas
obtienen permisos oficiales para celebrar discretos cultos en
los consulados y en los buques ingleses. La primera iglesia
construida es la de St. Paul’s en Valparaíso, que
inauguró sus servicios en 1869.
Membresía
Es muy difícil encontrar un criterio universalmente aceptado
para cuantificarla (¿miembros activos, miembros bautizados,
asistentes a los cultos dominicales, simpatizantes... ?), pero
es seguro que varios miles de personas participan en cultos
anglicanos cada domingo en todo el país.
Consideramos el bautismo* como el inicio
de la vida cristiana y bautizamos también a los hijos
de padres creyentes, comprometidos con llevarles paso a paso
hacia una fe madura. La persona bautizada debe pasar por un
periodo de preparación y ser "confirmada".
La confirmación es una ceremonia muy significativa, presidida
por el Obispo, en la que la persona se compromete con Cristo
y renueva las promesas de su bautismo. A través de ella,
también, la persona pasa a ser miembro pleno de la iglesia,
con derecho a votar en las asambleas.
(*) Aceptamos el bautismo efectuado con
agua y en nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo, de
modo que quienes fueron bautizados en otras iglesias cristianas
y se comprometen con Cristo en nuestra iglesia, no son obligadas
a re-bautizarse.
Extensión
Existen en el país aproximadamente 80 congregaciones,
desde Arica hasta Punta Arenas. Los grandes centros urbanos
en Santiago y Valparaíso, como también las dispersas
congregaciones rurales en la zona de la Araucanía, concentran
la mayor parte de nuestra membresía. El énfasis
reciente ha estado en la “plantación” de
nuevas iglesias en el norte.
Organización
En la actualidad la Iglesia Anglicana en Chile constituye una
“Diócesis”, la que pertenece a la Provincia
del Cono Sur de América, junto con las diócesis
de Argentina, Argentina Norte, Bolivia, Paraguay, Perú
y Uruguay. Las provincias anglicanas son autónomas, pero
están unidas por lazos de afecto y lealtad con la Comunión
Anglicana -como se le llama al anglicanismo en el mundo- y con
el Arzobispo de Canterbury. El Arzobispo convoca, cada 10 años,
a la Conferencia de Lambeth, en Canterbury, Inglaterra. Esta
es una reunión de todos los obispos anglicanos y tiene
un carácter consultivo.
La Iglesia Anglicana se representa legalmente
en Chile a través de la “Corporación Anglicana
de Chile”. Su máxima autoridad es el Sínodo
o Asamblea de la Corporación, cuyos miembros, laicos
y clérigos, son representantes de las iglesias de las
distintas regiones del país. El Sínodo se celebra
cada tres años, pero elige un Directorio o Comité
Ejecutivo, que se reune tres o cuatro veces al año.
La Iglesia actualmente está en el
proceso de transformar su estatus jurídico para acogerse
a la nueva Ley de Culto y así constituirse como una institución
de Derecho Público.
Liderazgo
Aunque toman sus decisiones en forma democrática, tanto
el Sínodo como el Comité Ejecutivo son presididos
por el Obispo Diocesano, actualmente el Revmo. Héctor
Zavala Muñoz. También hay un Obispo auxiliar para
la zona sur, el Revmo. Abelino Apeleo Puel. Los obispos son
elegidos mediante un proceso de selección y consulta,
que finalmente dirime un Colegio Electoral, de amplia representación.
En el ministerio, se consideran las órdenes
tradicionales de la Iglesia cristiana: Obispos, Presbíteros
y Diáconos. Cada Iglesia local tiene un pastor a quien
reconoce como la autoridad que encabeza los aspectos espirituales
y ministeriales. Los asuntos administrativos son velados por
un Concilio (compuesto de 5 o más personas) que se elige
democráticamente entre los miembros.
La iglesia anglicana no es “clericalista”,
por lo cual anima a cada persona a aportar con sus capacidades
en los distintos ministerios o tareas de la iglesia.
Financiamiento
Se propende a que las iglesias locales financien sus propios
gastos (incluidos los sueldos de los pastores y otros ministros),
pero en algunas tareas recibimos personal extranjero que es
financiado por agencias misioneras. Las iglesias mejor establecidas
ayudan a financiar la plantación de nuevas iglesias y
aquellos casos en que una congregación no puede financiar
aun sus propios gastos. Se anima (pero no se obliga) a que cada
miembro contribuya con su diezmo (el 10% de sus ingresos).
Cada iglesia, a su vez, contribuye a la Diócesis
para financiar los gastos episcopales, administrativos, de Educación
Teológica y de la Provincia.
La Diócesis de Chile tiene relaciones
de compañerismo con las Diócesis de Pittsburgh
y de Río Grande en los Estados Unidos y de ellos –como
también de otras iglesias amigas del primer mundo- se
recibe apoyo para proyectos específicos, como por ejemplo
para la formación de los futuros ministros.
Acción Social
y Relaciones con el Gobierno
De acuerdo con la enseñanza bíblica, los anglicanos
respetamos las autoridades legítimamente constituidas
y oramos cada domingo en nuestros cultos públicos por
los gobernantes de nuestro país.
Desde el comienzo de su trabajo misionero
–y hasta ahora- la Iglesia Anglicana de Chile ha hecho
aportes en el ámbito de la salud, la educación,
la agricultura y ha apoyado a comunidades deprivadas en varias
zonas del país, en particular en el área rural
de la IX Región con diversos proyectos de desarrollo.
Actualmente, en la VIII Región, desarrolla un proyecto
de auto-construcción de viviendas para familias pehuenches
en el Alto Bío-Bío, en convenio con el Ministerio
de Vivienda. Como respuesta a los desastres naturales del invierno
de 2002 se construyeron mediaguas para 10 familias de escasos
recursos en Batuco, Región Metropolitana
Durante el actual Gobierno la Iglesia ha
sido invitada a participar en varias instancias consultivas
de distintos ministerios, entre ellos el Servicio Nacional de
la Mujer (SERNAM), la Dirección de Organizaciones Sociales
de la Secretaría General de Gobierno y el Ministerio
de Planificación. Este último, a cargo del programa
“Chile Solidario”, ha puesto de relieve la participación
de las iglesias en la identificación de las familias
más pobres a ser apoyadas por dicho programa.
En Santiago, la Iglesia Anglicana también
forma parte de la Mesa Social de las Iglesias, una iniciativa
de la Intendencia Metropolitana para coordinar mejor la acción
social a través de organizaciones intermedias.
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