Cada miembro de la Iglesia de Cristo
debe cumplir el propósito de Dios, tanto en su vida personal
como en la vida comunitaria de la Iglesia.
Muchos grandes líderes de la Iglesia
durante los siglos han definido el fin principal del hombre
como de “glorificar a Dios y gozar de él para siempre”.
La obediencia es el gran secreto para dar cumplimiento a este
propósito. Cristo requiere de sus discípulos que
sean fieles y todos los que confían en él y le
siguen deben ser bautizados y ratificar públicamente
en la confirmación las promesas hechas al Señor
en su bautismo.
Los siguientes puntos son un breve resumen
de las responsabilidades claves para una verdadera lealtad a
Cristo en la vida privada y en la vida local. Los breves comentarios
y las citas bíblicas a continuación podrán
servir como estímulo para un mayor estudio del tema.
Modelar la vida
diaria con el ejemplo de Cristo. Debemos mantener el
testimonio de Cristo no sólo en la iglesia sino en
la vida personal en el hogar, el trabajo, etc. Esto demanda
fidelidad tanto en nuestro actuar (Santiago 2:17),
como en nuestro hablar (Romanos 10:9), y es posible
solamente cuando somos llenos del Espíritu Santo (Efesios
5:18; I Pedro 2:21).
Mantener la práctica
de devoción diaria. La oración que incluye
confesión, alabanza, acción de gracia y petición,
es la expresión de nuestra total dependencia de Dios
y es un medio vital de nuestra comunión con Él
(Salmo 32:1 y 5; Salmo 145: 1 y 2, Efesios 6:18; Filipenses
4:6).
Leer parte de
la Biblia cada día. La Biblia es vital para
nuestra alimentación espiritual (Jeremías
15:16). Corrige al siervo de Dios (Hebreos 4:12),
y es también nuestra arma contra los ataques de Satanás
(Efesios 6:17).
Participar en
la Santa Cena y otros cultos de la Iglesia. Son claras
las directrices del Señor: cada miembro debe estar
preparado espiritualmente y participar regularmente (I
Corintios 11:25). El
uso especial de un día de la semana es uno de los mandamientos
de Dios (Éxodo 20:8). Después de la
resurrección de Cristo, los primeros cristianos empezaron
a guardar el primer día de la semana (domingo) en vez
del séptimo día (sábado) porque la vida
del cristiano no está basada tanto en el hecho de la
creación sino en la su resurrección que ocurrió
el primer día de la semana. Lo esencial es el principio
de apartar un día de cada siete especialmente para
el Señor, Los cristianos no estamos bajo la ley como
reglamento externo –todo esto fue cumplido en Cristo
pero seguimos guardando sus principios espirituales (Romanos
6:14, Gálatas 3:13 y Colosenses 2:16). El menosprecio
del compañerismo cristiano siempre causa flaqueza espiritual
(Hebreos 10:23-25).
Realizar una
labor personal en la iglesia y en la comunidad. La
iglesia es el cuerpo de Cristo y cada miembro tiene una parte
vital en el servicio de ella (Lucas 9:23, Lucas 10:25-37;
Mateo 25:34-40).
Ayudar financieramente en la obra
de Dios. Tenemos responsabilidades
para con nuestro prójimo en general pero también
un deber especial con la Iglesia. Esto puede cumplirse en
distintas maneras con la iglesia local, la nacional y la misión.
Nuestra participación debe ser proporcional a nuestros
ingresos y no debe considerarse una obligación, sino
más bien un privilegio y un medio de muchas bendiciones
(I Corintios 16:1-2, Malaquías 3:10).