Este se divide en dos ciclos principales.
En el primero, que empieza cuatro domingos antes del 25 de diciembre
con Adviento y continúa
hasta Pentecostés, se enfocan principalmente la vida
y ministerio de Jesucristo:
su venida inicial y su regreso a fines
de los tiempos = Adviento
+ Navidad
su vida y ministerio humano, sufrimiento
y muerte = Cuaresma
+ Semana Santa
su resurrección = Pascua de la
Resurrección
su regreso en triunfo al Padre = Ascensión
La duración de este ciclo es muy
variable, visto que la resurrección se conmemora cada
año según el calendario lunar entre el 22 de marzo
y el 25 de abril.
Habiendo conmemorado el envío del
Espíritu en Pentecostés, cincuenta días
después de la Resurrección que sirve como “bisagra”
entre los dos ciclos, y los temas de este ciclo se asocian tradicionalmente
con la obra del Espíritu en la vida del creyente. El
domingo después de Pentecostés, es la conmemoración
de la Santísima Trinidad y en algunos calendarios los
domingos de este ciclo se cuentan como los domingos “después
de Trinidad”.
Insertos dentro de estos ciclos, se encuentran
la conmemoración de los siervos fieles de Dios, los apóstoles,
evangelistas y otros cuyas vidas son un ejemplo para nosotros,
en el espíritu de Hebreos 13:7.